martes 26 de mayo de 2009

Ouch

Vaya, hombre
Mi creatividad se ha ido de vacaciones

martes 10 de marzo de 2009

"Europa"



Ni siquiera sabía el nombre.
Pero ha sido encontrar la canción, escuchar esa intrucción y dibujarse una sonrisa en mi cara.

Y venir a mi cabeza imágenes de una Bea renacuaja, recuerdos de esos eternos viajes veraniegos en el Citroën ZX, en los que mi padre ponía sus discos una y otra vez y yo iba por la vida tarareando The Beatles, Joe Jackson, Mike Oldfield ... pero, sobre todo, Santana.

Cuando mi hermano empezó a tocar la guitarra y quería aprenderse "Europa", y ponía "Definitive Collection of Santana" y "Supernatural" a todas horas (antes de pasarse al house..).

Cuando aprendí a silbar y ponía en practica mi técnica (volvemos al ZX y sus viajes) con los punteos de este genio.



Ahora tengo yo los discos de mi hermano (que antes fueron de mi padre) y alucino con la cantidad de recuerdos infantiles que hay plasmados sus canciones.
Son una bonita herencia :)

jueves 19 de febrero de 2009

¿Absurdo?

Qué gracia me hacía aquella tienda de souvenirs de Picadilly. Desde pequeña siempre he tenido la manía de tocarlo todo en las tiendas, y más cuando me encontraba rodeada de artículos que lo estaban pidiendo a gritos (como un gorro de peluche con la bandera de Reino Unido). Precisamente, aquel 14 de febrero estaba todo asquerosamente plagado de corazones, i love you 's, would you be my valentine? 's y demás melosidades, y yo me acerqué al mostrador en un intento vano de huir de tanto amor de plástico barato.
Entre bolígrafos de 2pounds adornados con la cabeza de un guardia con sombrero negro peludo, lo vi.
Era un simple lápiz. Con un i love london. Y los colores de la bandera de U.K . Era el único lápiz que había así. De repente me gustó, me dieron unas ganas enormes de comprarlo, de tenerlo, de que fuese mío. Quería llevármelo a Madrid, escribir con él en clase, en casa, sacarle punta.
El hombre que estaba tras el mostrador me observaba, yo le sonreí y solté un tímido How much does it costs?
Él también sonrió, quizas le pareciese curioso ver a una chica alucinando con un lápiz, pero me contestó: If you like it, you can take it, cogió el lápiz y me lo dió.

Pasé el resto de viaje sabiendo lo suertuda que era, que tenía el lápiz que quería y además de gratis. Segura de que al llegar a Tres Cantos iba a sacarle punta y a usarlo durante mucho tiempo, hasta desgastarlo. Y al verlo pensaría: qué bien, mi lápiz de Londres.

Pero cuando llegué a casa y le saqué punta, no vi que apareciese la mina. Seguí sacando y sacando, girando el lápiz sin parar hasta el aburrimiento... nada. Hasta que me di cuenta de que no tenía mina. Estaba hueco. Hasta podía soplar por el agujerito y notarlo. No iba a escribir nada con ese lápiz... sencillamente no podía.

La verdad es que me dio pena. ¡Habría podido escribir tantas cosas con ese lápiz..! Había estado tantos días pensando que tenía algo cuando en realidad no era para nada así...

Ahora vive en mi estuche. Le veo todas las mañanas, ni lo toco, me conformo con mirarlo.
Al menos me hace recordar lo feliz que me sentí cuando me lo dió el dependiente de la tienda de souvenirs.







____________________________________________________

Qué cosa tan poco importante, un lápiz.
Sin embargo su historia... es una metáfora de lo más seria.

lunes 9 de febrero de 2009

Sonrío

Vale, es chocante entrar en este blog y encontrarme mi odio y rabia en estado puro concentrados en la primera entrada, jajajaja...
Así que, para contrastar y de paso porque me apetece, voy a hablar sobre aquellas cosas tan estúpidas y sin importancia que me hacen sonreír y a lo tonto, me alegran el día, (aunque llueva y haga un frío horrible y pasen siete motos ruidosas seguidas a mi lado)

-Darle por inercia al play del mp3 y que suene justo la canción que más necesitaba oír en ese momento.
-Llegar a casa y que haya lasaña para comer.
-Un fuerte abrazo.
-Que haya frases bonitas escritas por las paredes.
-Que mi gato me de la brasa cuando estoy triste.
-Que huela a lluvia en la calle.
-Estar estudiando como una desquiciada en la biblio, levantarme de mi sitio para ir al baño y que cuando vuelva alguien me haya escrito en los márgenes del cuaderno algo como Tú puedes, fea!
-
Un chiste.
-Pasar por el metro y que haya algún músico bohemio tocando y regalando sonrisas por 10cts.
-Las cartas escritas a mano.
- Ir a un festival sin conocer prácticamente a nadie y volverse rodeada de gentuza genial (¡y con un tron!)

...

( Y hay más, mucho más. Pero el tiempo es dinero, y yo ya estoy algo pobre... )





=)

martes 3 de febrero de 2009

Odio

Odio las obviedades
Odio que las cosas se hagan por automatismo, porque así se han hecho siempre y así se tienen que hacer
Odio que no me tomen en serio
Odio no ser capaz de expresar lo que realmente quiero decir
Odio los silencios incómodos
Odio desilusionarme y preguntarme por qué cojones me ilusioné
Odio las palabras y los gestos forzados
Odio no enterarme de lo que ocurre a mi alrededor
Odio pecar de orgullosa y después de tonta
Odio sentir que algo me queda demasiado grande
Odio no tener explicaciones

Odio la hipocresía, casi tanto como el frío, la corrupción y el sonido atronador de algunas motos.

Odio hacer aquello que odio.




...

(Ójala termine ya esta basura de día)

martes 27 de enero de 2009

Everything Ends




Todavía recuerdo esa semana santa de 2005.




Todavía me acuerdo del momento y el lugar en el que salió ese esperado ¿Querrías tocar en nuestro grupo?.


Recuerdo que salió de la boca de un chaval de (casi) 15 años que aún no era totalmente consciente de su talento como percusionista.

Recuerdo mi casi inmediato.

Recuerdo que no me cabía la alegría en el pecho.

Recuerdo el primer ensayo: Mi menor, Re mayor, Do mayor... el Nothing Else Matters.

Recuerdo cuatro chavales y una chavala entrando en la Casa de la Cultura para ensayar clandestinamente en las aulas de percusión, entre marimbas y timbales.

Recuerdo las primeras versiones. El Living After Midnight, Layla, La senda del tiempo...

Los ensayos de horas en los que hacíamos pausa para comer sobre el césped de laderas.

El primer concierto, sin escenario. Los nervios, mis amigos tras las vallas, todo.

Las primeras grabaciones-cutres- con el Cool Edit.

Recuerdo cuando entró Víctor con su bajo Yamaha rojo.

Cuando conseguimos por fin local compartido en los de la torre del agua.

Los Rëkiem. El sofá. Litronas y colillas (qué guarra es la gente)
El bautizo del grupo como Gorgona, tras muchas dudas (recuerdo que se le ocurrió a Julio).

Los conciertos con la Cruz Roja.

El certamen de selección de un grupo local para las fiestas de TresCantos al que no pude ir por estar en Praga y en el que me sustituyó el grande de Athor.

Recuerdo a Jaime al otro lado de la línea del teléfono, días después: Sólo tres palabras: VAMOS A FIESTAS.
Recuerdo, aunque en una nube, el concierto de fiestas: el equipazo de sonido, el altísimo escenario de piedra, el camerino, las luces al apagarse, chicos, salís en un minuto, los gritos del público, las ganas de pellizcarse para comprobar si lo que está ocurriéndome va en serio.

El concierto en Colmenar del "Qué Remedios", los punkis bebiendo kalimotxo de macetas, la tabla sostenida por cuatro bloques de piedra de la que nunca nos habríamos imaginado que se haría un escenario.

Las risas, las primeras juergas y borracheras.

El cariño. La amistad. La complicidad.

La búsqueda intensiva de cantantes.

Los nuevos temas. Odio. Miedo. Pensamiento. Retocando, que nunca tuvo nombre en serio.

El inolvidable concierto en el ferial de la campaña local del PSOE.

Los cafés y helados en el Verdi, los ensayos veraniegos del 2007.

Algo de mal rollo entre guitarristas.

Recuerdo que me pilló de sorpresa cuando Julio nos comentó quiero dejar Gorgona esa mañana de domingo, poco después de su 19 cumpleaños.
Mi negación, incredulidad y posterior asimilación.

La racha extraña, el parón momentáneo, el ¿y ahora qué hacemos? de los cuatro.

Ideas, propuestas. Cambio del estilo heavy al metal-progressive (aunque nunca estuvo claro que tuviese un estilo definido).

Experimentos, imaginación.

Me acuerdo de que volvíamos a ilusionarnos: empezaba una nueva etapa para Gorgona.

La increíble voz de Marta, su ingreso en el grupo y la grabación de los primeros temas con ella.

La creación de nuevos temas.

La pedazo instrumental. Blind Souls (también conocida como "la del piano"). Wolverine (también conocida como "tan, tan tan...."). Brasificación, en culto a Bras y su adoración por los sonidos envolventes del Korg X-50.
Los quebraderos de cabeza que trae el rollo progresivo. Es un cinco por cuatro! no, es un seis por ocho!

Verano de 2008 casi inactivo en lo que a ensayar se refiere.

Recuerdo que retomamos los ensayos a la vuelta de vacaciones con más desgana.

Las repetidas faltas de los miembros. Charlas de tenemos que tomárnoslo en serio, chavales (oídos sordos).

El relax, demasiado relax.

No recuerdo en qué momento esas tres horas de la mañana del domingo pasaron de ser rutina a ser simple monotonía.

Algunos piques.

El sentir que estás perdiendo el tiempo, el dinero y las ganas de seguir.



Recuerdos, eso es lo que me ha venido a la cabeza cuando ese chaval que 4 años atrás me hizo la pregunta clave que daría comienzo a una etapa, hoy con 18 años me ha hablado sobre el fin de la misma.




La disolución de Gorgona.


Todo tiene un final, nos guste o no. Nunca lo evitaremos si intentamos aplazarlo, porque siempre volverá recordándonos que ha llegado su fecha de caducidad.



Es como dejarlo con alguien, con una persona. Sabes que ya no se puede seguir, que no merece la pena, que la relación ya está más que acabada. Pero de repente, cuando vas a hacerlo, sólo recuerdas las cosas buenas, los mejores momentos, el tiempo que habéis pasado juntos. Es un vínculo tan fuerte que te cuesta atreverte a romperlo, porque sabes que aunque estés haciendo lo correcto te va a doler mucho.




Aún no he asimilado del todo lo que esto significa, pero creo que está dando lugar a una nueva etapa. En la que ya no hay ninguna ingenua chica de 14 años que articula acordes tras un teclado casi más grande que ella.




...








lunes 29 de diciembre de 2008

NWULU

Nwulu vino solo.
Una familia nueva le esperaba aquí. Aqui el cielo es del color de la gaviota y el sol es blanco como la palma de una manita. Hasta lo de hablar tiene otro color aquí. Nwulu aprendió rápido a usar los pinceles de su nueva lenga. Decía cosas bonitas, perdón.... También aprendió a insultar.

Quiso jugar al fútbol en el recreo. Cuando tocó el balón sonriendo, el rubito le insultó. Nwulu no entendió la palabra. Pero entendió el gesto de desprecio, el escupitajo furioso a los pies; entendió perfectamente la cara de asco.
Qué fea debía ser esa palabra. No lloró, pero su labio inferior onduló trémulo.

Papá le regaló a Nwulu un balón de reglamento. Lo llevó a la escuela. El rubito no tocó el balón de Nwulu con el pie, no sonreía. El rubito le dio tal patada al balón que lo mandó fuera del patio, a la carretera, donde seguramente se perdería para siempre. Nwulu no quería que ese niño se sintiera mal, pero no pudo contenerse. Pensó que era la hora de devolverle el insulto aprendido, el que se dice con tanto odio, con tanta ira.
El mayor insulto posible.

Y se lo soltó: ¡NEGRO
!





Todos somos minoría. Alguna vez. En algún sitio.
El Mundo 29/11/2004

domingo 30 de noviembre de 2008

Guión literario "Tus Converse", Escena II / Secuencia III

Iker (v.off)- Nunca me han atraído las chicas misteriosas y provocativas. Bueno sí, miento, antes de estar con Marina. Cuando ella murió desarrollé una especie de rechazo a este tipo de mujeres, aunque… bueno, desde que ella no está ya no me interesa ninguna otra, de ningún tipo.

Mete el billete por la máquina y entra caminando tranquilamente al pasillo que lleva al andén 1.

Tan sólo me apetece charlar con alguna chica que no tenga que fingir para gustar a alguien, despreocupada, sincera… ¿tan difícil es encontrar una sonrisa sincera? Unas cañas, unas risas, una conversación inteligente… sin dobles sentidos o segundas intenciones. Sin que se piense que por invitarla a una cerveza ya me la quiero llevar a la cama. ¡Con lo fácil que es desconectar y dejarse de ralladas…!

El metro llega y abre las puertas. Iker avanza entre la multitud, entra dentro y se queda de pie apoyado en una de las paredes. Mira al suelo.

Me entretiene mirar los pies de la gente cuando voy en metro. Por el calzado me imagino la edad de esa persona o su profesión, si tiene hijos... cualquier cosa. ¡Anda! (se fija en unos zapatos grandes y desgastados, de hombre) ese tío es de la quinta de mi viejos, seguro. Y va a echar la quiniela. Ésa... (mira unos zapatos de mujer, con poco tacón)uy, esa es madre de familia, va a llevar a los nenes al cole (se fija en dos pares de pies, vestidos con pequeñas zapatillas de deporte), sí, ahí están los nenes. Uy (mira unos tacones morados)...esta chavalita va a hacer pellas y va a ir a ver al chorbo, que se llama algo así como “el Jony” y tiene coche, está claro. (Ahora mira unas zapatillas grandes y anchas, marca Etnies) Éste es el rapper, seguro que se ha dejado un riñón en esas Etnies. Y ésa...ostras, qué rallada (se fija en unas Converse All Star de color rojo, pintadas por todas partes con rotulador, con pequeños bordados mal hechos y pequeños pinchos metálicos enganchados. Iker se percata de que hay algo escrito en cada una de las punteras de goma) ¿Qué pondrá?

Se aproxima a la persona de las Converse, sin dejar de mirar al suelo. Se coloca a su derecha y mira una de las zapatillas.

Está escrita la frase “¿Aún sigues buscando?”

Iker abre los ojos atónito.

Iker (voz en off)- ¿Qué coño…? Esto debe ser una broma.

Se escucha la voz femenina por megafonía: “Próxima estación, Príncipe Pío”. Las Converse empiezan a caminar en dirección a la puerta. Iker sigue parado. El metro comienza a reducir la velocidad.

Iker (voz en off)- No, no, no. ¡No te vayas!

Iker se dirige decidido a la puerta, mirando fijamente a las Converse, y se sitúa en el lado izquierdo de la persona propietaria, mirando la otra zapatilla.

Está escrita la frase “Ya me has encontrado”

Iker levanta cabeza poco a poco hasta estar cara a cara con la propietaria de las zapatillas. Ésta le sonríe. Iker tiene cara de embobado.

Iker (v.off)- No me lo puedo creer. Debo estar flipando…

La puertas se abren, y la chica sale del vagón, comienza a andar hacia la salida. Iker la observa mientras sigue parado atónito. Pasan unos segundos, se oye el pitido que indica el cierre de puertas.

Lolo (v.off)- Ahora o nunca, Ikerciño.

Iker se baja del vagón justo antes de que cierren las puertas y sale corriendo en dirección a la salida.

Iker (jadeando)- ¡Eh! ¡Espera! ¡Espérame!


Alcanza la salida y sigue corriendo hacia el exterior. Vuelve la cabeza una y otra vez, buscándola, sin éxito. De repente se fija en un papel rojo con algo escrito, pegado a una farola. Lo despega y lo lee. Pone “Mañana. Misma hora. Mismo vagón. Yo prometo sonreír, ¿tú también?”

Sonríe.

Se guarda el papel en el bolsillo y comienza a andar hacia el Metro, sin dejar de sonreír.





CONTINUARÁ

lunes 17 de noviembre de 2008


"Aunque todo salga mal, aunque las penas suplan las sonrisas, aunque el mundo esté contra ti...
Cierra los ojos, reflejate en ti mismo, respira, y cuando los abras vuelve a empezar tu vida."